sábado, 26 de septiembre de 2009

Hecho y deshecho

Desde luego equivocarse no es malo, y mucho más si de los errores se aprende. Pero hay equivocaciones, o faltas de rigor que duelen.
No puede ser normal que en una obra la noticia sean las continuas vueltas atrás en lugar del avance de la actuación, no lo comprendo. Además, se instaura una especie de conformismo entre irónico y sarcástico por parte de quienes lo sufren directa o indirectamente.
Mientras que una parte no acaba de finalizar nunca porque en su momento de pronto se quedaron sin material, hay otras partes de la misma obra que parecían iban a mejor ritmo e incluso se le veía otro fin.
Nada más lejos de la realidad, de pronto un día te levantas y admiras boquiabierta y con una sensación de rabia e impotencia, que tienen que deshacer lo que se había hecho porque está mal. Pero lleva mal hecho muchos días, lo que pasa es que hasta ahora no habían venido a verlo, y se han dado cuenta en este punto, vaya por dios! Romper aquí y romper allá para rehacer lo que no se hizo bien, el cuerpo me pide arremeter contra los operarios que hicieron mal el trabajo, pero si lo pienso un poco más me doy cuenta de que la culpa es compartida, porque quien debía vigilar el bien hacer de éstos no llegó a tiempo para evitar lo que ahora sí es inevitable.
Esto es tiempo, pero sobre todo es dinero que se pierde y que como no nos duele en nuestro bolsillo nos da igual. Qué pena!
Ayer paseaba un matrimonio mayor por la zona y les escuché comentar que iba a durar “más que la obra de El Escorial” y sonrieron. Todos lo pensamos, pero además lo sufrimos, por no hablar de los efectos colaterales que conlleva la actuación.
Lo peor de todo es que pasarán los meses y esto se olvidará porque todo quedará bonito y nuevo, un olvido más, así nos va…

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ese es el problema de fondo, que como no duele en el bolsillo de nadie.........o de todos???

Rael dijo...

Deberíamos someter a examen a los políticos. Un examen riguroso, enumerando todas las cosas que dijeron que iban a hacer, cuáles de ellas han hecho y cómo las han hecho. Y si suspenden, que no puedan volver a presentarse. Mientras nuestra memoria sea frágil y sus mentiras muchas, nos las seguirán colando.
Soy Roberto, desde Salamanca. Un beso, Laura. Te sigo :)

Laura dijo...

tenéis razón, uno porque duele el bolsillo de todos y el otro porque habría que analizar con espíritu crítico y constructivo tantas cosas a nuestro alrededor. Los políticos sí, pero todos los demás también porque si cada uno nos preocupásemos por hacer lo mejor posible nuestro cometido de cada día más allá de quien lo pueda evaluar, el mundo y nuestra sociedad serían tan diferentes...
Gracias!

Anónimo dijo...

Hola Laura.
He leído con atención esta entrada y, la verdad, no sé exactamente a qué te refieres. Es más, no he oído nada ni he leído nada en ningún medio local, sobre algún asunto relacionado.
Podrías decirme a qué te refieres con exactitud y si ha salido en algún medio de comunicación esta situación criticada.
Un saludo y enhorabuena por el blog.